El racismo en Suiza no es un fenómeno marginal, sino que está presente en la vida cotidiana de todos nosotros: en la escuela, en el lugar de trabajo e incluso entre vecinos. El nuevo informe de la Red de Asesoramiento a las Víctimas de Racismo muestra que el número de casos se ha estabilizado en un nivel alarmantemente alto.
En el 2025 se registraron 1 245 casos. Aunque esto supone «solo» un aumento del tres por ciento con respecto al año anterior, se confirma el fuerte incremento de casi el 40 por ciento, ya observado en 2024. Se ha alcanzado un nivel elevado, pero el número de casos no denunciados sigue siendo significativo. Los casos más frecuentes se refieren al racismo contra las personas negras y a la xenofobia. Se ha registrado además un nuevo aumento de los casos de racismo antimusulmán, mientras que el antisemitismo se mantiene, de manera constante, en niveles elevados.
La situación en el sector educativo es especialmente preocupante: casi uno de cada cuatro casos denunciados (22 %) tiene lugar en el ámbito escolar. En este contexto, una parte significativa de las denuncias se refiere al racismo contra personas racializadas (41 %), seguido del racismo antimusulmán (25 %) y la xenofobia (20 %). Estos datos se ven corroborados por un estudio del Unia, que demuestra que el racismo y la discriminación están profundamente arraigados en el sistema de formación dual suizo: más de un tercio de las y los aprendices afirma haber sufrido racismo en el lugar de trabajo. Ante esta realidad, resulta indispensable invertir en la formación del profesorado y de los responsables de las escuelas y las empresas de formación, reforzar la sensibilización, intensificar los mecanismos de control por parte de las autoridades y garantizar una mayor protección jurídica, así como apoyo y acompañamiento a las víctimas de racismo en la escuela, en la formación y en el trabajo.
El mundo laboral es el sector que registra el mayor aumento: uno de cada seis casos tiene lugar en el centro de trabajo. Resulta especialmente impactante el hecho de que, en muchas ocasiones, los empleadores dejen a sus trabajadoras y trabajadores sin apoyo. Así, por ejemplo, una mujer denunció haber sido objeto de graves insultos racistas por parte de una paciente mientras trabajaba en el sector asistencial y de haber sido acusada falsamente de robo. El empleador no prestó ningún apoyo a la trabajadora, ni ante la paciente ni ante las autoridades policiales. Este tipo de acusaciones falsas se registró en el 15 % de los casos, por lo que es relativamente frecuente. Aún más comunes son los insultos racistas, denunciados en el 25 % de los casos. Además, se observa repetidamente que las figuras de autoridad, como los empleadores o el personal docente, a menudo no intervienen de manera consecuente ante incidentes racistas, dejando a las personas afectadas sin protección.
Los motivos de discriminación más citados siguen siendo el racismo contra las personas negras (33 %) y la xenofobia (30 %), seguidos del racismo contra los musulmanes, con un 23 %, lo que supone un aumento de 5 puntos porcentuales. Otros motivos incluyen el racismo contra personas de origen árabe (9 %), el racismo contra personas de origen asiático (8 %) y el antisemitismo (5 %).
Los casos de agresiones racistas documentados en el informe no son más que la punta del iceberg. Para muchas personas afectadas, el racismo también está omnipresente en Suiza y las acompaña a lo largo de toda su vida, en situaciones y formas muy diversas. Si queremos combatir eficazmente el racismo como sociedad, solo lo conseguiremos si nos tomamos en serio a las personas afectadas y sus experiencias. A partir de ahí, se necesitan medidas específicas y eficaces contra el racismo en todos los ámbitos de la vida, desde las aulas hasta los puestos directivos en la administración, las empresas y las instituciones.
Informes disponibles en: alemán, francés, italiano e inglés