El sindicato Unia se muestra profundamente preocupado por los ataques masivos perpetrados por Estados Unidos e Israel contra Irán, los cuales constituyen una violación del derecho internacional. Ante la devastación causada por los bombardeos y las represalias iraníes en toda la región del Golfo, el mayor sindicato de Suiza exige una desescalada inmediata del conflicto. La guerra nunca debe ser utilizada como instrumento político: como ocurre siempre, son la clase trabajadora y la población civil quienes padecen sus consecuencias.
El ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la creciente escalada de tensiones en toda la región del Golfo, no solo ponen en riesgo la vida y la seguridad de millones de personas, sino que también socavan los principios fundamentales del derecho internacional. El Unia se suma al movimiento sindical internacional y exhorta a los gobiernos de todos los países a defender el respeto al derecho internacional y a promover una solución pacífica al conflicto.
Las noticias sobre ataques contra infraestructuras civiles, como una escuela en la provincia de Hormozgan, son demoledoras. Es inaceptable que espacios como escuelas, hospitales, hoteles y viviendas se conviertan en objetivos militares. El Unia insta a todas las partes en conflicto a respetar, de manera estricta, los Convenios de Ginebra.
El Unia se solidariza con los sindicatos independientes y con todas las personas en Irán que, desde hace años, luchan con valentía por la libertad, los derechos de las mujeres y la justicia social. El sindicato condena, tanto la brutal represión interna ejercida por el régimen, como la intervención militar de Estados Unidos e Israel, que amenaza con sepultar bajo los escombros los esfuerzos de la sociedad civil. El pueblo iraní debe poder decidir su propio futuro, libre de agresiones externas y de opresión interna.
La paz es un requisito fundamental para garantizar un trabajo digno y la seguridad social. La comunidad internacional no puede permanecer de brazos cruzados mientras se vulnera el derecho internacional y Oriente Próximo se hunde en un conflicto de consecuencias imprevisibles.