Migración
Política
Política exterior en materia de migración 2025

Explotación y alambradas marcan el rumbo del Consejo Federal

- Marie Saulnier Bloch

El informe de 2025 del Consejo Federal sobre la política exterior en materia de migración deja claro hacia dónde nos dirigimos: más aislamiento, más control y menos solidaridad. Tras términos como «colaboración» y «diálogo», el Consejo Federal aplica una política que clasifica a las personas en función de su utilidad económica y sigue socavando la tradición humanitaria de Suiza.

La ayuda al desarrollo como medio de presión

Para el periodo comprendido entre 2025 y 2028, la cooperación internacional quedará, de hecho, condicionada a la disposición de otros Estados a aceptar las repatriaciones. Los países del Sur Global solo recibirán ayuda si cooperan con la política suiza de expulsión. De este modo, la ayuda al desarrollo se convierte en un instrumento de presión política. En lugar de reforzar la solidaridad, se convierte a los países más pobres del mundo en puestos de vigilancia de la política fronteriza europea.

Reforzar las fronteras, clasificar a las trabajadoras y trabajadores

Mientras las empresas suizas aprovechan nuevas oportunidades de negocio, Suiza financia el fortalecimiento del régimen fronterizo europeo. Se han destinado 45 millones de francos a Frontex, a lo que se suman las decenas de efectivos desplegados en las rutas migratorias del Mediterráneo y los Balcanes. Esta política responde a una lógica clara: se acoge únicamente a las personas migrantes que se necesitan como mano de obra barata y flexible. Las personas que no se ajustan a los intereses del mercado laboral son marginadas, expulsadas, o bien, en el futuro, tendrán que solicitar asilo fuera de Europa.

 

La solidaridad no conoce fronteras

Para el movimiento sindical está claro: la precarización de las personas migrantes y el endurecimiento de la legislación en materia de asilo persiguen el mismo objetivo. Se pretende dividir a los trabajadores y trabajadoras para que sea más fácil ejercer presión sobre los salarios y las condiciones laborales. Nos oponemos a esta lógica. Quien enfrenta a las personas entre sí fortalece a los empleadores y debilita a las trabajadoras y trabajadores. Mientras el Consejo Federal abre las fronteras al capital y las cierra a las personas, nosotros luchamos por una perspectiva diferente: la justicia social, la igualdad de derechos para todas las trabajadoras y trabajadores, así como, la libertad de vivir y trabajar dignamente. Porque la solidaridad no conoce fronteras.

Marie Saulnier Bloch
Secretaria sindical especializada, Migración/Internacional