Desde hace años, las olas de calor en verano son cada vez más frecuentes. Ello afecta especialmente a las personas que trabajan al aire libre, como, por ejemplo a los trabajadores de la construcción. Las consecuencias para la salud pueden ser graves. Sin embargo, la gran presión por cumplir los plazos, hace que las empresas constructoras incumplan una y otra vez incluso las medidas de protección más básicas. Por ello, los trabajadores de la construcción exigen normas claras y vinculantes: la suspensión del trabajo al aire libre a partir de los 33 grados y el correspondiente aplazamiento de la fecha de finalización.
El sol brilla con fuerza desde arriba y el asfalto hierve desde abajo.En estas condiciones, los trabajadores de la construcción realizan un trabajo físico muy duro. El calor abrasador no solo es agotador, sino que también supone un peligro para la salud:
Con el avance del cambio climático, esta situación se agrava año tras año. Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas. De hecho, ya en mayo de este año se registraron temperaturas récord.
Actualmente existen diversas medidas de protección, en caso de calor extremo, para quienes trabajan al aire libre. Entre ellas se encuentran las pausas periódicas, el acceso a agua potable y la adaptación de los horarios y de la organización del trabajo a las condiciones meteorológicas.Sin embargo, la práctica demuestra que estas medidas no siempre son suficientes y que siguen siendo necesarias normas más claras y de obligado cumplimiento. El Unia lleva años abogando por ello. Dicho empeño dio lugar a la creación en 2024 de una «Mesa redonda sobre la salud en la construcción», en la que participan empresarios constructores, promotores de obra, la Suva, autoridades y el sindicato. Gracias a la presión ejercida por el Unia, también se han logrado las primeras mejoras concretas: así, según la Suva, hoy en día deben concederse pausas de 15 minutos por hora a partir de los 33 grados. Pero también en el convenio colectivo de trabajo para el sector de la construcción —el denominado «Convenio Marco Nacional» (CMN)— se han logrado mejoras. Gracias a las movilizaciones y negociaciones del pasado año, el nuevo CMN establece explícitamente que el trabajo debe interrumpirse cuando las altas temperaturas representen un riesgo para la salud de los trabajadores.
A pesar de los primeros avances, siguen existiendo problemas importantes sin resolver. Uno de los principales es la fuerte presión sobre los plazos de ejecución. En la práctica, los calendarios de obra son cada vez más ajustados y, en muchos casos, poco realistas. Esta presión por cumplir los plazos acaba repercutiendo directamente en las condiciones de trabajo y lleva a algunas empresas a descuidar incluso las medidas de seguridad más básicas.
Para proteger eficazmente la salud de los trabajadores de la construcción, se necesitan más medidas de protección. Junto con el Unia, los trabajadores de la construcción exigen lo siguiente:
El Unia seguirá exigiendo el cumplimiento riguroso de las medidas de protección en las obras. Si las condiciones climatológicas lo exigen, el sindicato apoyará a los trabajadores afectados para paralizar la actividad hasta que puedan garantizarse unas condiciones de trabajo seguras.
* Chris Kelley, coresponsable del sector de la construcción, sindicato Unia