El debate en torno a la denominada «Iniciativa de los 10 millones» del partido SVP/UDC está cobrando cada vez más importancia en el debate político suizo. La iniciativa tiene por objeto limitar el crecimiento demográfico y, en la práctica, restringir considerablemente la inmigración. Esto plantea para el sector de la hostelería y la restauración, así como para los miles de trabajadoras y trabajadores migrantes que sustentan este sector, importantens interrogantes.
El turismo suizo depende estructuralmente de la mano de obra migrante. Trabajadores y trabajadoras procedentes de diversos países garantizan a diario el funcionamiento de hoteles, restaurantes y servicios turísticos, sobre todo, en las regiones montañosas. Al mismo tiempo, las condiciones laborales suelen ser precarias: los contratos temporales, los bajos salarios, la elevada inseguridad laboral y las dificultades para acceder a una vivienda forman parte del día a día de las personas que trabajan en el sector. En un evento celebrado recientemente en Brig sobre la migración laboral en el sector de la hostelería y la restauración, quedó claro que el problema no es la falta de mano de obra, sino la falta de condiciones de trabajo y de vida dignas.
Si se aprueba la iniciativa, las consecuencias serán de gran alcance. Una política migratoria más restrictiva no resuelve la necesidad de mano de obra, sino que solo dificulta su cobertura. En el sector de la hostelería y la restauración, esto podría traducirse en una mayor carga de trabajo de las personas empleadas en el sector, una mayor dependencia respecto al empleador, una movilidad profesional más limitada y una mayor incertidumbre en cuanto al estatus de residencia. En lugar de aportar mejoras, se corre el riesgo de agravar aún más un mercado laboral ya marcado por la precariedad.
El sector de la hostelería y la restauración ya se enfrenta hoy en día a problemas de reclutamiento. Sin embargo, estos no se deben a una escasez generalizada de mano de obra, sino a la falta de atractivo de las condiciones laborales. Sin salarios justos, horarios de trabajo predecibles y acceso a viviendas a precios asequibles, el sector seguirá teniendo dificultades para encontrar personal, independientemente de las restricciones de la política migratoria.
Otro punto clave es la situación de la vivienda en las regiones turísticas. En muchos municipios, prácticamente no hay viviendas asequibles disponibles. Las y los trabajadores suelen depender de alojamientos precarios o proporcionados por el propio empleador. Al mismo tiempo, la realidad de la integración suele ignorarse: muchas y muchos trabajadores migrantes no tienen ni tiempo, ni acceso a cursos de formación continua o de idiomas, ya que garantizar la subsistencia diaria es una prioridad. Sin tiempo, estabilidad y acceso a una vivienda digna, no hay verdadera integración.
Para los sindicatos está claro: la respuesta a los retos del sector turístico no puede consistir en más restricciones, sino en más derechos: salarios justos y condiciones laborales estables. La lucha contra la precariedad estacional, el acceso a una vivienda asequible, la igualdad de derechos para todas las trabajadoras y trabajadores, así como políticas realistas de participación social y comunitaria que sean compatibles con el trabajo.
La iniciativa del partido SVP/UDC no resuelve los problemas estructurales del mercado laboral suizo. Al contrario: amenaza con agravar las desigualdades y aumentar la precariedad de quienes hacen posible que funcione el sector del turismo. No es la migración la que genera precariedad, sino la falta de derechos laborales. El futuro del turismo suizo no se construye a través de restricciones, sino a través de la dignidad, la estabilidad y la justicia para todas y todos los trabajadores.