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La masacre de Sharpeville y el racismo

Por una Suiza sin discriminación racial

- Nivalda Still

El 21 de marzo es el Día Internacional contra el Racismo. Entre el 21 y el 28 de marzo, toda Suiza celebra la Semana contra el Racismo. Esta fecha recuerda la masacre de Sharpeville en 1960, cuando el régimen del apartheid en Sudáfrica asesinó a 69 personas que protestaban pacíficamente contra las leyes racistas.

En respuesta a la masacre de Sharpeville, en la que se atacó brutalmente a personas que se manifestaban pacíficamentes contra el apartheid, las Naciones Unidas proclamaron el 21 de marzo como el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial. Más de seis décadas después, esta fecha sigue estando de actualidad también en Suiza, donde el racismo sigue estando presente.

El racismo afecta a la vida de las personas

Las cifras actuales lo reflejan con claridad: en 2024 se registraron más de 1 200 casos de discriminación racial, lo que representa un aumento notable en tan solo un año. Ello afecta sobre todo a personas de color o i musulmanas. Los hecho tienen lugar en la vida cotidiana, tanto en las escuelas y los espacios públicos, como —cada vez con mayor frecuencia— en el lugar de trabajo o en el ámbito de la formación.

El racismo se incrusta en las estructuras

Para muchas las personas empleadas, especialmente aquellas de origen migrante, el racismo tiene consecuencias concretas: oportunidades limitadas, salarios más bajos, obstáculos en el desarrollo profesional, así como dificultades para acceder a la formación inicial y continua o para el reconocimiento de títulos extranjeros. A menudo, se presentan varias formas de discriminación simultáneamente, por ejemplo, por origen, género, religión o estatus de residencia. Desde el punto de vista sindical, la situación es clara: el racismo contradice la justicia social fundamental y amenaza el mundo laboral que defendemos. No se trata solo de conductas individuales inapropiadas, sino de un problema estructural e institucional. Divide a las y los trabajadores, legitima la desigualdad y debilita la solidaridad; y sin solidaridad, no puede existir un sindicato fuerte.

El racismo nos concierne a todos

En noviembre de 2024, la Comisión de Migración del Unia aprobó una resolución pionera que exige el fin del racismo estructural e institucional y aboga por la adopción de medidas integrales contra la discriminación en los ámbitos laboral y educativo. La resolución señala que la protección jurídica actual es insuficiente, que el racismo divide a la sociedad y perjudica a las trabajadoras y trabajadores, y que resulta urgente reforzar la prevención, la sensibilización y la eficacia de los centros encargados de tramitar las denuncias. Asimismo, subraya la responsabilidad del sindicato a la hora de apoyar activamente a las personas que se ven afectadas, fomentar la solidaridad y exigir la igualdad de derechos. Al mismo tiempo, se necesitan herramientas prácticas para el día a día: un ejemplo es la guía antirracismo del Unia, un instrumento orientado a la práctica que ayuda a reconocer el racismo, reaccionar ante él y apoyar a las personas afectadas.

Celebrar la Semana contra el Racismo es, por tanto, más que un gesto simbólico: es una declaración política. Es una declaración política: actuar en lugar de apartar la vista, visibilizar las injusticias y decir claramente que el racismo no tiene cabida en el mundo laboral. La historia de Sharpeville nos recuerda que el cambio solo es posible a través de la resistencia. Hoy, esa responsabilidad recae sobre todas nosotras y nosotros.

Enlace para descargar la guía frente al racismo: 

Alemán: Antirassismus jetzt – dein Leitfaden für den Alltag

Francés: Stop au racisme – ton guide au quotidien

Italiano: Stop au racisme – ton guide au quotidien