El «no» a la Iniciativa del Caos es una gran victoria. Con un 54,79 % de votos en contra, el electorado suizo rechazó claramente el 14 de junio de 2026 la iniciativa «¡No a una Suiza de 10 millones!». Para el Unia, esto supone una señal importante contra el aislamiento y contra el intento de convertir la migración en chivo expiatorio de los problemas sociales y económicos.
Muchas personas a las que afectan directamente las decisiones en materia de política de migración ni siquiera pudieron votar. Las personas extranjeras residentes en Suiza no tienen, a nivel federal, ni derecho a votar ni a ser elegidas. Más de dos millones de personas sin pasaporte suizo viven de forma permanente en Suiza. Trabajan aquí, pagan impuestos, cotizan a los seguros sociales, crean familias y forman parte de la vida social. Pero no hay que olvidar que la participación política no se limita a las urnas. También tiene lugar en el lugar de trabajo, en los sindicatos, en las asociaciones y en las comunidades de migrantes. La campaña contra la «Iniciativa del Caos» ha demostrado lo importante que son estas formas de participación. Las personas migrantes se informaron, debatieron y se movilizaron, junto con otras personas, en contra de la iniciativa.
Por eso, para el Unia, las personas migrantes no son simplemente personas «afectadas» por la política de migración. Son trabajadores y trabajadoras, afiliados y afiliadas a sindicatos y personas que participan activamente en nuestra sociedad. Los intereses de los trabajadores y trabajadoras no pueden separarse en función de la nacionalidad. Los buenos salarios, los puestos de trabajo seguros y la seguridad social requieren soluciones comunes, independientemente del pasaporte.
El «no» a la Iniciativa del Caos es motivo de celebración. Este éxito debería servir para reflexionar sobre la participación política de aquellas personas que forman parte de esta sociedad desde hace tiempo.
Aquí es donde entra en juego la Iniciativa por la Democracia «Por un derecho de ciudadanía moderno», que cuenta con el apoyo del Unia. Su objetivo es simplificar el acceso a la naturalización y uniformizarlo en todo el país. Entre otras cosas, se pretende reducir el periodo de residencia exigido de diez a cinco años. Desde el punto de vista sindical, esto es importante. La naturalización no solo significa obtener un pasaporte suizo. También implica derechos políticos y la posibilidad de participar en la toma de decisiones sobre el futuro de la sociedad en la que se vive.
Es evidente que se necesitan requisitos claros para la naturalización. Sin embargo, es fundamental que estos sean justos, transparentes y comparables para todos. Las personas que llevan muchos años viviendo y trabajando aquí deberían tener una posibilidad real de integrarse plenamente, también en el ámbito político.
El éxito del «no» a la Iniciativa del Caos demuestra que la mayoría de las personas suizas se han pronunciado en contra del aislamiento. Ahora se trata de aprovechar esta victoria y reforzar la participación política de aquellas personas que llevan mucho tiempo viviendo y trabajando aquí e intentando labrarse un futuro en Suiza.