Salarios que apenas alcanzan para sobrevivir son casi inconcebibles en un país tan rico como Suiza, sin embargo, están más extendidos de lo que generalmente se supone.
Entrevista con Noémie Zurlinden, economista del Unia
Alrededor de 300 000 personas en Suiza son consideradas working poor: estos/as trabajadores/as están afectados/as o amenazados/as por la pobreza, pese a tener un empleo remunerado. Este país rico no consigue evitar la pobreza aun con trabajos remunerados. Un factor de riesgo son los salarios muy bajos.
Medio millón de trabajadores/as reciben un salario bajo, es decir, menos de dos tercios del salario medio que es 4525 francos mensuales. Casi dos tercios de working poor son mujeres. Una de cada cinco personas sin pasaporte suizo trabaja por un salario bajo.
Sobre todo, los sectores de servicios y los sectores con una elevada proporción de mujeres. Uno de cada cuatro empleos en el comercio minorista, uno de cada tres en limpieza y uno de cada dos en la hostelería y la peluquería son empleos mal pagados.
En parte se explica porque muchos de estos sectores forman parte del trabajo de cuidados. Los bajos salarios son un reflejo del escaso valor que se concede al trabajo de cuidados, a pesar de su importancia para la sociedad. Además, estos trabajos demandan mucho tiempo y mano de obra, lo que reduce los salarios.
Sí, los CCT con salarios mínimos son una protección importante contra la tendencia a la baja, aunque todavía hay margen de mejora. En la logística, la industria cosmética o el comercio minorista, todos ellos sectores con muchos puestos de trabajo mal remunerados, no existe un CCT de alcance nacional o sectorial. Por lo tanto, además de los CCT, también son fundamentales los salarios mínimos legales.
A diferencia de Portugal o España, por ejemplo, en Suiza no existe un salario mínimo nacional. Sin embargo, existen salarios mínimos legales en los cantones de Neuchâtel, Jura, Tesino, Ginebra y Basilea-Ciudad, todos aprobados por el electorado cantonal. También se han aprobado salarios mínimos en las ciudades de Zúrich, Winterthur y Lucerna, y se han presentado iniciativas de salario mínimo en varios otros cantones y ciudades. El 9 de febrero, los cantones de Basilea-Campiña y Soleura votarán sobre la introducción de un salario mínimo.
Eso es falso. Estudios científicos, también en Suiza, han demostrado que los salarios mínimos aumentan los salarios más bajos. En cambio, el desempleo apenas se ve afectado o no se ve afectado en absoluto por los salarios mínimos.
Los empresarios y sus círculos cercanos. Ellos intentan, una y otra vez, impedir los salarios mínimos mediante objeciones, como ocurrió recientemente en Zúrich y Winterthur. Y una moción en el Parlamento nacional, la moción Ettlin, quiere socavar los salarios mínimos cantonales intentando aplicar en su lugar los salarios mínimos más bajos de los CCT.
El Unia defiende el salario mínimo legal frente a estos ataques y lucha contra la implementación de la moción Ettlin. Los/as votantes de Basilea-Campiña y Soleura también pueden votar a favor de la introducción del salario mínimo el 9 de febrero.